Los indicadores económicos son una serie de datos que se representan en valores estadísticos con el objeto de indicarnos como se encuentra la economía de un país; los indicadores económicos en sí reflejan el comportamiento de las principales variables económicas.
Los indicadores económicos se calculan cada determinado tiempo (diario, quincenal, mensual, trimestral, etc.) con la finalidad de que se puedan hacer comparaciones y así determinar si la situación está mejorando o empeorando.
La correcta evaluación e interpretación de los indicadores económicos es fundamental para todo país pues a partir de ahí se pueden tomar decisiones de política fiscal o monetaria y son señales que da el mercado para que los agentes económicos tomen sus precauciones; asimismo, los indicadores económicos son una forma de pronosticar y anticiparse a los fenómenos.
Algunos principales indicadores económicos de México son:
El Producto Interno Bruto: El Producto Interno Bruto (PIB) es el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos por una economía en un período determinado. EL PIB es un indicador representativo que ayuda a medir el crecimiento o decrecimiento de la producción de bienes y servicios de las empresas de cada país, únicamente dentro de su territorio. Este indicador es un reflejo de la competitividad de las empresas.
Población Económicamente Activa (PEA): Se conoce con el nombre de población económicamente activa al conjunto de la población que a partir y hasta la edad que cada Estado fija como límites mínimo y máximo para ingresar y egresar del mundo laboral, se encuentra efectivamente trabajando o está buscando activamente un puesto de trabajo. Está por lo tanto integrada por quienes están trabajando y por los desempleados. Investigar este índice proporciona datos relevantes sobre el grado de desarrollo del lugar en cuestión.
Inflación y Deflación: La la inflación es el aumento generalizado y persistente de los precios de productos y servicios. En contraste, la deflación es la caída generalizada de precios. Los estudiosos del fenómeno inflacionario concluyen que una inflación baja y estable es signo de una economía saludable. En otras palabras, ni alta, ni cercana a cero.
Por un lado, un alta inflación afecta a quienes menos tienen -limitando la adquisición de bienes o servicios, en muchas ocasiones los más necesarios-, mientras que por otro lado, una inflación cercana a cero, por muy inofensiva que parezca o hasta inclusive se antoje deseable, es intrínsecamente peligrosa. En México existen vastos ejemplos de alta inflación entre 1970 y 2001, que gracias a un régimen de tipo de cambio flexible y un banco central responsable, la inflación se ha podido reducir de niveles cercanos a 180 por ciento en febrero de 1988 a 11% en enero de 2000 y por debajo de 4% en la primera quincena de julio de 2013.
Por el contrario, se ve difícil imaginar un panorama deflacionario para países que experimentaron inflaciones altas, como México. Si dimensionamos este fenómeno a la generalidad de productos y servicios que se ofrecen en una economía, esto provoca que los consumidores pospongan sus decisiones de compra, al menos por un periodo de tiempo determinado y esto, en el agregado, alenta la economía.
El mejor ejemplo de deflación y lo perjudicial que puede ser, es justamente Japón, que lleva más de una década con deflación (inflación negativa) y el impacto en el crecimiento ha sido significativamente negativo. De hecho, en conjunción con el gran crecimiento de China en los últimos años, Japón dejó de ser la segunda economía del mundo, siendo ahora la tercera.
La desinflación, por último, es un proceso en el que la inflación disminuye, no los precios. En otras palabras, se reduce la velocidad a la que aumentan los precios. Este esquema es el que México ha observado casi de manera constante en los últimos 25 años y en el que, como comentamos anteriormente, la autonomía y responsabilidad del Banco de México, así como la adopción de un régimen de tipo de cambio flexible han sido pilares fundamentales para el logro de una inflación mucho más baja y más estable que en el pasado.
Devaluacion: La devaluación consiste en disminuir la valuación nominal de una divisa frente a otros billetes foráneos. Este cambio en el valor puede tener diversas causas, por lo general asociadas a la escasez o ausencia de demanda de la moneda nacional y a mayores requerimientos de monedas internacionales.
Cuando los consumidores no tienen confianza en la economía nacional, suelen volcarse a la compra de billetes extranjeros. Esto ocurre ya que la divisa de afuera es considerada como un refugio de valor más estable y sólido que la divisa local. Al incrementarse las demandas de monedas extranjeras, éstas aumentan su precio y se produce la devaluación.
Esta situación es habitual en muchos países de América Latina. Los ciudadanos, preocupados por los vaivenes de la economía, optan por ahorrar en dólares (la divisa norteamericana). De esta manera, suele desarrollarse la devaluación del billete local de cada país.
La devaluación suele ser decretada por el banco central del país. Cabe destacar que la moneda carece de valor real (posee un valor representativo), por lo que se supone que la moneda está respaldada por la riqueza del país. Cuando los billetes circulantes superan las reservas, puede ordenarse la devaluación para equilibrar la situación.
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